No hay mal que dure mil anos

El tiempo es nuestra mejor arma… es lo que nos ayuda a llenar vacíos, a recuperar fuerzas y a seguir sonando. Es el barómetro mas perfecto de sentimientos, de sueños… si algo perdura en el tiempo es que va en serio! Lo mas interesante del tiempo, es que cuando estamos enfocados en nuestra vida, pasa sin que nos demos cuenta y despues se ríe de nosotros como diciendo “te lo dije.” Fue así como de repente mi estadía en el ghetto llego a su fin!

Si… mis dias de lucha en el verano fuerte, húmedo e intenso de New York sin aire acondicionado durmiendo en colchón inflable han llegado a su fin. Los obstáculos le llegan a uno para hacerlo mas grande, y este sin duda me enseño muchas cosas:

  1. Venezuela esta donde estemos los venezolanos: En mi edificio no había lugar para lavar la ropa, así que una vez a la semana tenia que salir y caminar a una lavandería que quedaba cerca de la casa. Cual es mi sorpresa cuando conversando con la cajera, me doy cuenta de que es una venezolana margaritena, que también se vino de Venezuela huyendo por la situación. Ella me hizo compania durante todas las horas que lave mi ropa y juntas comentamos todas las noticias que estaban pasando. Si hubiéramos estado en Venezuela, probablemente nunca nos hubiéramos conocido… pero fuera del país, todos los venezolanos tenemos eso que nos une.
  2. Dios no nos abandona: A pesar de toda la lucha, es en estos momentos duros donde uno se aferra mas fuertemente a Dios que literalmente esta siempre ahi para uno… espiritualmente y también fisicamente. Mi apartamento quedaba a dos casas de una iglesia. La primera vez que fui a misa, no me identifique mucho con la gente que fue. Sera imposible conseguir misas tan buenas como las del colegio, pero por lo menos siempre supe que no estaba sola.
  3. Tu eres responsable de ponerle el sabor a tu vida: Hay bastantes cosas que aproveche viviendo en ese apartamento. Por primera vez, tuve un bano para mi sola en mi cuarto (pequeño lujo), tuve un parque a 5 calles en el que sali a correr un montón de veces y ademas, tuve una tienda de helados “Ben & Jerry’s” a la salida del metro que fue la cosa mas divina de mi vida. De verdad agradezco haber salido de ahi porque de tantos helados, iba a terminar rodando.
  4. Es todo cuestión de actitud: Tuve que tener mucha madurez para entender que no era el momento de regresarme a Venezuela. La decision que tome fue la de aprovechar mis oportunidades, de mirar mi presente y decir “esto es lo que tengo y lo voy a aprovechar,” de hacer limonada con mis limones. Si te enfocas en lo positivo de tu vida, puedes hacer muchísimo y puedes en realidad explotar cada oportunidad que tienes para reinventarte. Tengo muchísimos proyectos emocionantes en los que estoy trabajando: mi primer maratón, una pagina web para una organización que ayuda a disminuir la violencia en Venezuela y mis aplicaciones para posgrados. Esos son los planes que tengo para mi, y espero que Dios este de acuerdo jajajaja
  5. Eres del tamaño del compromiso que se te presente: Como los gastos en esta ciudad lo ahogan a uno y literal no alcanza la plata para nada, empeze un nuevo trabajo adhoc para ayudarme un poquito. A veces uno ve esas cosas como totalmente imposibles, como voy a poder tener dos trabajos si ya vivo agotada con el primero? Pues resulta que si puedes, porque tienes una misión y sabes a donde vas y sabes por que lo estas haciendo. “When there’s a will, there’s a way” (Cuando hay razón siempre se encuentra una via… y disculpen la traducción chimba).
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