El culpable: UN CARGADOR

A veces los problemas más grandes empiezan por las cosas más insignificantes.

Esta afirmación la he evidenciado en múltiples ocasiones durante mi vida en pareja. La mayoría de las veces, el objeto o la situación persé, no es el verdadero motivo de la discusión, pero digamos que sirve de catalizador. Porque así como en la mecánica un catalizador funciona para aumentar la velocidad de una reacción química, pues así mismo funcionó “el cargador culpable”; produciendo una reacción explosiva entre mi esposo y yo.

Todo sucedió el pasado domingo, cuando yo tenía mi celular enchufado al cargador, porque evidentemente no tenía pila e íbamos a salir, obvio que lo necesitaba cargado para salir. Entonces en ese momento el celular comienza a sonar, y yo no puedo atender porque tengo las manos ocupadas, le pido a él que atienda y para hacerlo él lo desenchufa. Ante este acontecimiento, yo volteo los ojos y hago lo que él llama “chuparse los dientes”; definir esto sin poder hacer el gesto es complicado, pero es un sonido que se hace con la boca así como en señal de reproche.

Cuando tranca me dice: “A ti qué te pasa, qué importa que lo desenchufe, si igual ya vamos a salir”, acto seguido, cometí el error de contestar lo siguiente: qué te pasa a ti, a mi no me hables así; y nos enganchamos a pelear, comenzó la acción. Él se puso verborreico, yo me sentí herida, gritos iban, gritos venían… en fin, se convirtió en una maxi discusión y todo por un cargador.

¿A dónde quiero llegar con esto?, pues a la importancia de la comunicación a tiempo. No hay que esperar que la pizza se esté quemando para sacarla del horno, hay que sacarla cuando se pueda comer, digerir y disfrutar. Exactamente lo mismo hay que hacer con las criticas, hay que decirlas en el momento justo, con las palabras indicadas y solo así, la otra persona podrá entender y digerir las palabras de una manera apropiada.

No te cargues la mente de palabras que quieres y no te atreves a decir, es preferible que vayas hablando en la medida que vas experimentando los sentimientos y las emociones negativas, porque si esperas hasta tener la bolsa llena, cualquier agente externo puede ser el peso justo para romper la bolsa y acabarás vomitando palabras hirientes sobre tu compañero de vida; lo cual evidentemente, daña al otro y por ende, también debilita la relación.

Espero que esta anécdota te sirva de reflexión, hasta el próximo martes!

SiX)

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