Nuestra relación

No puedo decir que fue amor a primera vista, porque la verdad me llevó tiempo enamorarme de ti, mejor dicho, sentirme atraída fue un proceso lento.

De pequeña, cuando empecé a conocer parte de tus virtudes, comencé a valorar los espacios que iba descubriendo de ti, no eran muchos, porque tampoco las cosas estaban tan bien, como para que me dejaras ver más; sin embargo, todo era mucho mejor que hoy, y por eso, podía disfrutarte más.

Así fue pasando el tiempo y a mayor edad mayor independencia, independencia que me permitía saber más de ti, aprender más de ti, ver más de ti, pero bueno, contigo las cosas iban en retroceso, cada día, sin darme cuenta, te sentías peor, te hacían más daño y yo no hacía nada, casi no me daba cuenta de lo grave que se podía tornar la situación.

Como yo entendía poco y hacía menos, comencé a criticarte, a desahogarme de mala forma, ya no tenía ganas ni de hablar bien de ti, lo bonito que había conocido, había perdido protagonismo, me fuiste causando malestares y dolores difíciles de borrar; creo que hasta llegue a culpar a mis padres por confiar en ti y hacerme creer lo mismo a mi. Ellos claramente conocieron algo diferente, tu pudiste mostrarles algo muy distinto a lo que me enseñaste a mí. Entonces cómo no sentirme herida, traicionada, lastimada, frustrada y sobre todo, cansada.

Generaste en mí una dualidad indescriptible, una relación amor-odio, donde mi amor simplemente dependía de mi estado de ánimo, porque el resto del tiempo te odiaba, no sé si directamente a ti, pero lo que tu suponías, todo lo que te envolvía, en lo que te habías convertido; sí, me provocaba rabia, ira, no quería saber de ti.

Sin embargo, tu seguías ahí y algo de ti me decía que no eras como yo pensaba, que no podía juzgarte tan fuertemente, pero ya era tarde, yo estaba ciega por los hechos y por tanta decadencia, entonces dejé de ver tu belleza.

Quisiera decir, que me armé de coraje y que, de manera definitiva, decidí alejarme y dejarte por siempre para no seguir sufriendo, pero no, algo de ti me halaba con fuerza para que no me fuera, y por eso sigo aquí cerca de ti. Porque finalmente siento que me vas a poder mostrar nuevamente tu verdadero yo, esa cara de la que hablan mis abuelos, esa esencia que añoran los que te conocieron hace algún tiempo; creo que ya sufriste bastante, ya aprendiste, ya maduraste…

Es tu momento, es nuestro momento, y estoy dispuesta a resistir un poco más contigo, porque quiero verte feliz y quiero que me hagas feliz, TE AMO VENEZUELA.

SiX)

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